INTRODUCCIÓN
Qué si hombre o mujer es una cosa que se forma entre las piernas, no es algo de lo que estemos completamente seguros; sin embargo, de lo que se es, al igual que lo que se piensa, es una construcción social a partir de la expresiones propias de la individualidad y el contacto con los otros. El Género y por tanto la identificación con sus roles comportamentales, responde a un sin número de relaciones que se entretejen alrededor de lo social, lo político, lo cultural, lo moral y por último y no menos importante, por lo sexual.
El género responde a la correspondencia univoca de sexo y personalidad, como la generalización impositiva de los llamados roles (caracteres de la personalidad), en una serie de lineamientos estándar para cada sexo, que no son otra cosa que la extensión cultural de conductas individuales naturalizadas y posteriormente racionalizadas, clasificadas e impuestas parsimoniosamente a los demás individuos, para su adaptación colectiva dentro de ellas. Siguiendo esto, seguimos actuando como si la fuente de nuestra sexualidad iniciara en los genitales y aceptamos sin miramientos, la sicología y la sociología del género; sin tener en la cuenta que existe todo un engranaje industrial del género en el que confluye todo una cultura y economía del genero, con sus fondos de inversión, sus potentados y sus miserables (en este caso aparecen lo que a través de nuestra página conocemos como los disidentes sexuales).
A pesar de que muchos conocemos el fondo y el trasfondo de este tipo de taxonomía sexual, social, política y cultural; y pese a las luchas que se han dado en nombre del reconocimiento de la diversidad sexual, aun se sigue marginando y excluyendo a aquellos sujetos que no se identifican del todo con este tipo de encasillamientos generales. Aun cuando en algunas ciudades de nuestro país, es más común observar parejas del mismo sexo y hombres que transgreden los límites de la sexualidad; aun cuando se han ganado luchas en materia de igualdad de derechos para estas parejas, y la sexualidad es cosa de cada quien y cada cual, en Colombia se sigue desconociendo aquellas practicas y manifestaciones distintas a las que comúnmente se conocen como normales.
Las categorizaciones estáticas con que se suele identificar a los individuos, poco a poco deben ser desplazadas, para darle paso a nuevas formas de asumirnos conscientes de nuestra sexualidad, rompiendo un poco el paradigma socialmente aceptado en los que hombre y mujer son conceptos, política, arte, mercado, moda, costumbres, roles aprendidos… Deconstruyendo el género sexo-socio-cultural, de manera que no persista la generalización impuesta que afirma: “determinadas formas y roles corresponden… irreductiblemente a determinado sexo”.
Primero que todo, expresaré mi conformidad por la existencia de un orden en las cosas, sin embargo aclararé que soy consciente de que ese orden de las cosas debe ser rotatorio, como la mayoría de los elementos que influyen en la sociedad.
ResponderEliminarTal vez el principal inconveniente ha sido precisamente, la estatización del genero, la inamovilidad que la sociedad le ha dado a los roles, encuentro
Nuestra función es hacer ver que estas construcciones sociales, basadas en relaciones de corte biológico –entre otras-, deben ser desplazadas, teniendo en cuenta que es permanente la aparición de nuevos roles y que las disidencias siempre estarán presentes. Seguramente cuando asimilemos, entendamos y aceptemos esto, habremos dado un paso significativo en contra de la lucha discriminatoria.
Creo que el principal interrogante sería ¿cuán dispuestos y cuán prestos estamos a construir estos cambios? No olvidemos que esta lucha es permanente….